Voluntario del mes · ¡Bea Manzano!

bea-2Aquella niña tan dulce (no va con segundas) que todos queríamos tener en nuestro grupo de campamentos de ha convertido con los años en una compañera.

Es lo que entre risas solemos llamar “un fichaje”. Y es que Beatriz conoce la asociación a fondo.

Sabemos que a Beatriz la asociación también la aportado muchas cosas. Pero esas os las cuenta ella en otra ocasión.

Nosotros de momento desde aquí la mandamos un achuchón colectivo y la condecoramos con el título de “voluntaria del mes” por volver a iluminarnos con su sonrisa ahora ya, dentro del equipo de monitores.

¡GRACIAS BEA!

Entrevista ¿Boli o Bomba? · Rosa Servián

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Soy Rosa Servián Carroquino, nacida en Teruel (¡¡ sí, Teruel existe ¡!), criada en Astorga en mi infancia y acogida después en Madrid, donde empecé y llevo ya 28 años con diabetes. Desde entonces involucrada con la Asociación, a la que le debo mucho y sobre todo, toda mi juventud y la gran familia que Entre todos hemos formado, entre ellos mi marido y mis tres hijos, y grandes y buenos amigos.

¿Boli o bomba?

He sido de jeringuilla en los inicios. No se me daba nada mal, y eso que antes de mi entrada en este mundo me mareaba sólo con ver una aguja…  Luego, ya comencé a usar los bolis con los que he estado hasta hace casi dos años. Me inyectaba dos veces ultralenta al día, y entre 3 y 6 veces ultrarrápida, en función de comidas, tentempiés o correcciones que tuviera que hacer, además de 5-7 glucemias diarias con las que sigo. No me veía yo, ni me atraía llevar bomba pues cualquier elemento “colgante”, incluyendo pendientes, etc. me incomodan por diversas razones. También había probado con 20 años un dispositivo adherido para inyectar por él sin tener que pinchar (como si fuera un prototipo, algo similar a lo que es ahora Insuflón®) que se me despegaba y me dio alergia el adhesivo, con lo que era reticente también a la bomba por este tema. A pesar de ello, surgió la posibilidad de empezar a usarla y acepté, aunque sólo fuera por saber de qué iba. Me serviría para aprender y experimentar con ella; que cuando hablara de ella supiera de qué estaba hablando de verdad, no “de oídas”, y también, con el fin de que si alguno de mis hijos fueran a usarla en algún momento, saber su manejo y lo que se vive con ella me vendría muy bien (sí, dos de ellos son diabéticos, y uno además celiaco).

En abril cumplo 2 años con la bomba y ya no vuelvo atrás. No puedo decir que me ha cambiado la vida, pues ya tenía libertad suficiente con las plumas, ni en qué; no es cuestión de más controles pues ya los hacía ni de más o menos inyecciones, no es cuestión de más libertad de horarios porque ya tenía, pero la vivencia es distinta. Soy firme defensora de ella si la persona quiere usarla.

 

Cuéntanos cómo conociste la Asociación…

Cuando estaba ingresada en el hospital al debutar, una compañera de trabajo de mi padre nos prestó un libro y nos dijo que existía la Asociación, y a la semana del alta, me acerqué para apuntarme y conocer qué se hacía, además de ver y comprar materiales para diabetes (desde jeringuillas a tiras y aparatos, que entonces nos costeábamos todo), que eran más económicos que en farmacias.

¿En qué momento decidiste que dedicarle tiempo como voluntaria a la Asociación iba a merecer la pena?

Pues desde el principio. Me preguntaron en qué quería colaborar y dije que en lo que fuera necesario, desde pegar sellos, a dibujar una circular para anunciar una actividad, o a prepararla y hacer el presupuesto, o una memoria. En aquel entonces estudiaba 2º de Medicina, y con los años podría aportar también en ese campo. Al saber que había una actividad para niños (excursión a Cercedilla), allá que me apunté a acompañarlos y ése fue mi primer anclaje ya dentro, y enganchada estoy. Siempre he estado involucrada de distintas maneras en temas de voluntariado, y con esto, me pasé de la Cruz Roja a la Asociación de diabéticos de Madrid, en la que sigo desde entonces. Ha habido temporadas que he tenido más tiempo para dedicar, otras menos, otras con más motivación y otras con menos, pero como la vida misma.

Y después del tiempo ¿qué has encontrado en la Asociación?

He encontrado muchas cosas, y sobre todo, he encontrado personas.

Mi experiencia es francamente favorable, siempre me quedo con lo bueno de las cosas. Y en concreto en la Asociación, destaco en un simple resumen de unas pocas palabras lo que daría de sí para un gran tratado de multitud de volúmenes y experiencias: Acogida, apoyo, gente maravillosa, involucración, responsabilidad, esfuerzo, compañerismo, interés por los demás más que por uno mismo, ayuda, sonrisas, entusiasmo, empujones para seguir adelante, ganas de superar barreras, de luchar, ejemplos de vida (mucho más allá de la diabetes), todos a una. He encontrado muchos motivos de felicidad que son los que me hacen seguir.